Cuando llega a la Plaza de la Estación queda soterrado en dos
túneles -hace años era uno solo- y ya no vuelve a salir hasta Lamiako. Para prevenir
desbordamientos como el del 13 de junio de 1977 se construyó el aliviadero que discurre bajo
la calle Cristobal Valdés, que se suma al que ya existía desde la Avanzada-Los Chopos
hasta la playa de La Bola.
La marea alta llega por el aliviadero Valdés hasta el río junto al Polideportivo
Gobela, y por el soterramiento de la Plaza de la Estación hasta el msmo lugar cuando hay
mareas vivas. Lo normal es que se vea la marea en el lugar de la fotografía, llegando hasta
el mismo borde del paseo de madera en las mareas vivas. En ese lugar hay unos desniveles por donde el
agua cae y hace que se pueda oler nítidamente en los alrededores a algo así como
pesticida-antimosquitos.
En la zona de la fotogafía se han adecuado los márgenes del río con piedras en
un lado y el paseo de madera en el otro, así hasta el puente de Ezequiel Aguirre. Más
allá está encauzado en un cajón de hormigón de bordes que caen verticales
perdiendo mucho la estética y la posibilidad de vida de pequeña fauna o de flora (siempre
que la calidad del agua lo permita).
Entre la canalización del río y el trayecto del metro bajo la Plaza de la Estación no hay mucho espacio para
plantar árboles, pero aún así habría el suficiente para que la Plaza quedase más agradable. Cuando estaba
la estación del tren, en la vieja locomotora que había junto a ella se podían ver tejos, abedules, dos encinas, etc, y varios chopos bien crecidos
que tapaban el mural del ajedrez. Talaron todo y el resultado ya se puede apreciar, cemento a punta y pala.
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